27 de septiembre de 2011

PROYECTO DE TALLERES DE LECTURA EN CONECALLI, XALAPA, VER.



Abril de 2011
Hemos cumplido un año de haber iniciado el “Proyecto de vinculación Bunko Papalote A.C. – Conecalli”. Con este motivo, me dirijo a ustedes para hacer un recuento de este interesante proceso.
Conecalli es una casa hogar para niños ubicado en la ciudad de Xalapa, Ver.  Hemos estado asistiendo con los chicos más grandes de la biblioteca Bunko Papalote de Xalapa a leer a algunos grupos de pequeños de Conecalli.

ANTECEDENTES
Como producto de las últimas reflexiones teóricas del trabajo en la biblioteca, quienes coordinamos Bunko Papalote estamos interesadas en promover estrategias vivenciales que coloquen a las y los grandes de Bunko Papalote en situación de considerar a otros como valiosos. Esperamos que con ello los muchachos beneficien a la comunidad en la que viven, mediante un ejercicio de participación social responsable.

Hemos pensado que si este grupo de niños asiste a leer (a las instalaciones de Conecalli) a los niños del área de maternal, sería para ellos una oportunidad de reflexión constante acerca de qué aspectos es necesario trabajar (tanto de manera individual, como colectiva) para poder llevar a cabo de manera gustosa una actividad en donde otros niños y niñas son más importantes que ellos mismos. Con esto nos referimos a que la atención dejaría de estar en los niños de Bunko Papalote en términos de lo que ellos quieren, les gusta, les divierte, les parece atractivo, y se trasladaría a los niños y niñas del área de maternal de Conecalli (a sus necesidades afectivas, más de cualquier otro tipo).
                                  

OBJETIVOS:
Desde el principio dividimos los objetivos de este programa en dos: unos relacionados con los niños y niñas de Conecalli, del área de maternal (1 a 3 años de edad) y otros relacionados con los/las jóvenes de Bunko Papalote.

En cuanto a los niños y niñas de Conecalli, nos propusimos que:
a)     Disfrutaran la lectura de libros de literatura infantil por parte de los y las grandes de Bunko Papalote.
b)    Conocieran una amplia variedad de libros y álbumes ilustrados del acervo de Bunko Papalote.
c)     Fueran objeto constante[1] de un trato cariñoso, amable y respetuoso por parte de jóvenes. Mediante esta experiencia consideramos que los niños del área de maternal de Conecalli pueden enriquecer la construcción afectiva de su mundo.

En cuanto a los/las jóvenes de Bunko Papalote, nos planteamos que fortalecieran el sentido de aprecio e interés por otros, en dos vertientes:
a)     Por sus compañeros(as) del grupo de grandes de Bunko Papalote. Mediante la reflexión vivencial (y constante también) acerca de:
·      La importancia de la mirada de los otros para resignificar lo que somos
·      Identificación de contradicciones entre lo que decimos y lo que hacemos
·      Identificación de prejuicios personales
·      Reconocimiento de las diversas cualidades de los compañeros(as) gracias a las cuales es posible trabajar juntos por el bienestar de niños de otra comunidad

b)    Por los niños y niñas del área de maternal de Conecalli, a través de:
·      Compartir la lectura, una actividad que conocen y han aprendido a disfrutar, con niños pequeños, en situación vulnerable.[2]
·      Experimentar la satisfacción que genera trabajar por el bienestar de otros, aún cuando se presenten cualquier clase de obstáculos.
·      Convivir con pequeños que necesitan de un trato afectuoso, respetuoso, paciente y constante, como parte importante de su desarrollo psicológico.


EL RECUENTO DE LOGROS Y DIFICULTADES

Con respecto al proceso de los/las chiquitos/as de maternal de Conecalli.
a)     Los niños se han ido familiarizando con el grupo de Bunko Papalote y con la dinámica de lectura de libros del acervo de esta biblioteca. Los chiquitos que se han mantenido en el grupo de maternal,[3] han aprendido con el tiempo a:
-       Poner atención a la lectura en voz alta de los libros.
-       Comentar (de diversas maneras, de acuerdo al desarrollo de su lenguaje) aspectos que les interesan de los libros.
-       Sentarse y ponerse en el regazo un libro para leer.[4]
-       Confiar en los/las jóvenes de Bunko Papalote y a interactuar con ellos/as afectuosamente.
b)    También es notorio su gusto por los libros. Varios niños (hombres particularmente) nos han pedido expresamente que no nos llevemos los libros, que se los dejemos. También nos hacen peticiones muy concretas, como: “¡tráeme uno (un libro) de un gato”. Al respecto hemos empezado a llevarles un libro de regalo cada vez que vamos.[5] Nos gustaría mucho realizar una campaña formal para conseguir un acervo de libros para estos niños, pero para ello necesitamos trabajar en equipo con las autoridades de Conecalli.
Por lo pronto, estamos pensando modificar un poco la dinámica de trabajo y llevar, en cada visita, más libros de los que hemos llevado hasta ahora, para darles a los chiquitos la oportunidad de tenerlos en sus manos y leerlos por sí mismos (además de la lectura de los jóvenes de Bunko Papalote). Ha sido muy interesante cómo la interacción con los niños (sus reacciones, demandas, inquietudes), nos ha permitido ir haciendo las adecuaciones necesarias para trabajar mejor con ellos.

En este rubro me gustaría comentar que todas las señoras que están a cargo del cuidado de los niños de maternal, han sido siempre muy amables y colaborativas. Por otra parte, el personal de seguridad que en un inicio veía al grupo de Bunko Papalote con fría reserva, ha ido transformando su actitud. Ahora son amables y cordiales, lo que nos hace sentir mucho más cómodos a todos.

Con respecto al proceso de los/las grandes de Bunko Papalote.
Los jóvenes que conforman este grupo, han ido cambiando a lo largo del año en que hemos llevado a cabo este Programa.[6]  Los dos compañeros que han mantenido una participación continua y constante, son dos jóvenes con una larga trayectoria en Bunko Papalote (tienen entre diez y once años de asistir a los talleres de lectura de la biblioteca). Hace un año, el grupo estaba conformado mayormente por hombres. Ahora, las mujeres son mayoría. A lo largo de este tiempo el grupo ha variado también en su cantidad de participantes, mínimo han sido seis y máximo once.[7]
Al inicio del Programa, planeamos ir a Conecalli cada quince días. Un lunes iríamos a Conecalli y el siguiente nos quedaríamos en las instalaciones de Bunko Papalote para realizar una “evaluación” de nuestra visita a Conecalli y enseguida tener un taller de lectura con este grupo (en donde se lee un libro corto y se lleva a cabo un juego relacionado con la lectura). En la práctica, en esa sesión en la biblioteca, sólo nos daba tiempo de hablar acerca de nuestras impresiones acerca de la visita anterior a Conecalli. Los muchachos manifestaron entonces su necesidad de tener más tiempo para llevar a cabo un taller para ellos.

Por esa razón decidimos modificar la regularidad con la que asistimos a Conecalli: un lunes iríamos a leer a los niños de maternal, el siguiente llevaríamos a cabo una “sesión de reflexión”[8] y el tercero tendríamos un taller de lectura para ellos. Así, si bien vamos menos veces a Conecalli, los jóvenes de Bunko Papalote tienen un poco de todo: sentido de solidaridad el primer lunes, ejercicio de reflexión el segundo y diversión el tercero. Hasta ahora parece haber sido un acierto. Nadie ha solicitado que este esquema se modifique…
Continuará…


[1]    Por constante, me refiero a que el contacto con los niños/as de Conecalli no ha sido esporádico y sin planeación. Por el contrario,  hemos ido acordando un calendario de visitas que hemos cumplido con gustosa  rigurosidad. Desde el 10 de mayo del 2010, hasta el día de hoy, hemos realizado dieciséis visitas en los días y horarios acordados.
[2]    Si bien se trata de pequeños que tienen todas sus necesidades cubiertas en Conecalli, no dejan de provenir de circunstancias contextuales problemáticas y frágiles, en el sentido social y económico.
[3]    Entre la población de Conecalli hay movilidad  por motivos diversos. Hay niños con los que llevamos trabajando casi un año, y niños que vamos conociendo en cada visita que realizamos.
[4]    En Bunko Papalote partimos de un concepto amplio de lectura y consideramos que estos chiquitos de maternal leen de manera no convencional. Desarrollar esta familiaridad con los libros y la lectura es un paso importante para, en su momento,  leer de manera convencional con seguridad.
[5]    Apenas llevamos dos libros:  Lalo y Lola y Ardilla tiene hambre. Ambos, editados por el Fondo de Cultura Económica.
[6]    En Bunko Papalote también hay movilidad de la población. Hasta donde sé, las razones por las cuales han dejado de ir algunos compañeros/as han sido personales y no se relacionan con la dinámica del taller que incluye las visitas a Conecalli.
[7]    El mínimo se ha determinado por la demanda  por parte de los jóvenes. El máximo, por  parte de Bunko Papalote, debido a la importancia que otorgamos a la interacción cercana entre la coordinadora y los muchachos/as, para promover la reflexión permanente.
[8]    También fue muy interesante cómo pasamos de “evaluar” la sesión que llevábamos a cabo en Conecalli, a hacer una “amplia reflexión”, no sólo de nuestras visitas a esa institución, sino a cualquier elemento presente en la dinámica de trabajo del taller de Bunko Papalote.


1 comentario:

  1. Gracias chicos por ser una inspiración para nosotras coordinadoras de taller, sus compañeros tanto en Xalapa como en Morelia y para todos los chavos de su edad de participar activamente en espacios de su comunidad y compartir con otros una actividad que les es significativa.

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