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6 de julio de 2014

2do Espacio de Reflexión con familias en Xalapa. Junio 2014








En este espacio participaron los papás y mamás de los niños que asisten a la Biblioteca, los cuales se mostraron interesados, atentos, dispuestos a escuchar y a intercambiar opiniones con nosotras y con el resto de las familias asistentes.


El tema de la reunión fue “La literatura como punto de partida para la reflexión” y tuvo como objetivo compartir con mamás y papás conceptos relacionados con los aspectos literarios de la metodología de trabajo de BP.  Nuestra compañera Irene de Hoyos fue la encargada, en esta ocasión, de desarrollar el tema. Los libros que leímos con las familias fueron: Sencillamente tú, de Heinz Janisch y Juta Bauer, leído por Irene con una sensibilidad impresionante y, el cuento de Loro Barranquero en el libro de El invisible director de Orquesta, leído por Aída Jiménez en una interpretación bastante elocuente y divertida.



Trabajamos el tema de una manera muy particular y en congruencia con el “clima futbolero”, cada papá o mamá asistente podía pasar el balón y contestar algunas preguntas relacionadas con las características de la literatura y el lenguaje literario, así como con sus experiencias respecto a algunos libros cuyos hijos se han llevado a casa.

Para el equipo Bunko Papalote, cada una de estas reuniones tiene un sentido muy importante y es el lograr generar un espacio de encuentro con los papás y mamás de los niños con los que trabajamos. Apostamos que esos espacios nos permiten transparentar los aspectos no visibles que sustentan nuestra forma de trabajo y facilitan el intercambio de conocimientos y experiencias con respecto a la metodología que hemos ido conformando a lo largo del tiempo.


La asistencia de las familias permite escucharnos mutuamente y entender qué es lo que ha hecho que la Biblioteca Bunko Papalote sea un proyecto sólido que ha persistido a lo largo de veinte años, como un espacio de encuentro entre bebés, niños y adolescentes que a través de la lectura de literatura comparten experiencias, socializan, conocen historias, dialogan sobre lo que leen, son escuchados y disfrutan lo que viven.

Gracias a todos los papás y mamás que asistieron, leyeron con nosotras y nos permitieron seguir creyendo que aun es posible (y necesario) leer para transformar.



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4 de abril de 2014

Habitar espacios de reflexión colectiva


 Este artículo fue escrito por Gialuanna Ayora, coordinadora de Xalapa para el número de abril de la revista electrónica Ser Tribu http://sertribu.com/revista.html





La separación que comúnmente hacemos entre los conceptos de teoría y práctica, es más una construcción prejuiciosa que una realidad. Decimos que una persona es “más teórica” y otra es “más práctica” pero pienso que lo que siempre vemos en cualquier persona es praxis, es decir, la conjunción de ambas dimensiones, porque son más bien imposibles de separar.
Los seres humanos, de cualquier edad y condición somos práctica todo el tiempo, práctica social y cultural: cuando aparentemente no hacemos nada, cuando comemos, cuando leemos, cuando vamos al baño, cuando damos una conferencia. Actuamos a cada momento mostrando con nuestro actuar cómo pensamos.
La práctica social y cultural, cualquiera que esta sea responde entonces a formas de construir conocimiento de nuestro mundo, responde a la manera en cómo queremos habitarlo y cómo queremos relacionarnos con los demás habitantes en él. Esas ideas sobre lo que queremos, cómo lo queremos y adónde vamos, son ideas de otros re-significadas por nosotros, apropiadas por nosotros para darle sentido a nuestro actuar. Es la teoría la que está detrás de nuestra práctica, de manera no visible a simple vista. Sin embargo, puede ser más o menos consciente en quien la pone de manifiesto: puede serlo de manera más profundizada, compleja o rebuscada cuando está presente en una conferencia y más sencilla o de sentido común cuando vamos al baño. Pero sea como sea, la “teoría” es la suma de ideas que nos guían, la conformamos con lo que hemos escuchado de nuestros padres, con lo que hemos leído, aprendido en la escuela, aprendido viviendo simplemente y que hemos ido integrando de maneras diversas a nuestra práctica cotidiana.  Un poquito de aquí y un poquito de allá.
Cuando tenemos oportunidad de asistir desde que somos pequeños a espacios de reflexión colectiva, podemos ser más rápidamente conscientes de las ideas que guían nuestra práctica. Necesariamente, escuchar y ver otras formas de re-significar las ideas y las prácticas, de argumentar acerca de nuestras formas de mirar la realidad y la de los demás, nos cuestiona. Un espacio de reflexión colectiva basado en el diálogo nos permitirá abrirnos a múltiples cuestionamientos  sobre nosotros mismos y los demás, nos permitirá mirar lo mismo de otras maneras, enriquecernos y transformarnos.
La capacidad de visitar la doble vía, de ir de las ideas a la práctica y de regreso, de lograr llevar a la consciencia aquella teoría que guía nuestra práctica para cuestionarla, se ejercita, en nuestro camino encontramos seres increíbles que ponen a nuestra disposición ideas para ser reflexionadas, dialogadas contrastadas, para luego poder apropiárnoslas y llevarlas a la práctica a nuestra manera; seres igualmente increíbles que proponen prácticas concretas para después ser reflexionadas, dialogadas, contrastadas para poder llevarlas a las ideas, hacerlas nuestras y sustentar con ellas otras prácticas.
Los espacios de reflexión colectiva permiten que las diferentes formas de re-significar la realidad tengan cabida, algunas de esas formas habrán surgido primero de las ideas y se habrán convertido en práctica, otras habrán salido de la acción para convertirse en idea…sin el diálogo de doble vía no sería posible “darnos cuenta”, no sería posible nuestra transformación. Es por esto que para conocer a una persona a profundidad no vasta con saber lo que opina, o solamente lo que hace, es necesario que nos diga por qué hace lo que hace y nos enseñe cómo hace lo que dice.
El primer espacio de reflexión colectiva es el hogar, en él los niños aprenden a leer su mundo, a tomar las ideas de sus padres para re-significarlas y crear sus propias percepciones y sus propias prácticas. La clave de las posibilidades reflexivas en ese colectivo está en la equidad para pensar, expresar y dudar. En el ejercicio de cuestionar para entender y no para enjuiciar. A partir de este espacio primario de reflexión aparecen en nuestra vida otras posibilidades. Unos espacios más cognitivos, otros más motrices, el equilibrio es la clave. 
Leer para transformar es el lema de Bunko Papalote A.C., como otros espacios de reflexión colectiva trabajamos con ideas de la literatura infantil y de las personitas que las leen, para dialogar, llevar a la práctica y a la teoría, lo que leemos del mundo, escrito en un libro, en una persona, o en la naturaleza, y así enriquecer nuestra praxis aportando desde ambas vías a la construcción de un mundo mejor para todos.



2 de abril de 2014

Abril, mes del niñ@, mes del libro... Y ¿qué pasa con los jóvenes y la lectura de literatura?

Por: Lupita Queirolo G.
Coordinadora Bunko Papalote Morelia





Abril, mes del niñ@, mes del libro… Y ¿qué pasa con los jóvenes y la lectura de literatura?

En este mes celebramos en Bunko Papalote el encuentro entre bebés, niñ@s, jóvenes y sus familias, y la literatura -oral y escrita- en cualquier soporte que se presente. Sea una historia narrada de viva voz, impresa en un libro o vista en un dispositivo digital, en Bunko Papalote creemos que la literatura compartida en espacios sociales con una clara propuesta e intencionalidad puede aportar:
-       al desarrollo del diálogo,
-       al reconocimiento y aprecio del valor del otro y de la diversidad
-       a generar -al vivirla como práctica significativa- una postura reflexiva y propositiva que haga de nuestras vidas espacios permanentes de exploración,  introspección, expresión y transformación.

Hoy más que nunca, nuestra participación colectiva nutrida por el sentido de responsabilidad personal es necesaria y está cambiando al mundo. La capacidad de crear y llevar a cabo soluciones viables a los problemas que nos aquejan, depende de nuestra habilidad para imaginar nuevas realidades, y la confianza para llevarlas a cabo. Bebés, niños y jóvenes necesitan espacios de acompañamiento para interactuar con otros, explorar, comunicarse y construir una mirada más amplia de sí mismos y de su realidad.

La literatura es una fuente ancestral no solo de experiencias humanas -ideas, formas de interpretar, sentir, ser y hacer-, sino también un espacio de producción simbólica abierto a todos y que nos compete a todos. Compartir literatura puede invitarnos a crear una visión y voz propia de nuestra realidad que nos permita sentirnos más parte de ella, más involucrados: actores y no espectadores pasivos.
El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano le da un lugar central a la literatura en nuestras vidas con esta frase:  “los científicos dicen que estamos hechos de átomos pero a mi un pajarito me contó que estamos hechos de historias.”

Los jóvenes y la literatura
La pre adolescencia y la adolescencia, etapas del desarrollo marcadas por cambios físicos y por la incertidumbre de entrar al mundo tan complejo de los adultos, genera en los jóvenes inquietud y ansiedad. Emociones que pueden encontrar salida y alivio a través del contacto con la literatura, poblada con modelos de experiencia y un sin fin de palabras para nombrar y construir su propia manera de vivir esta transición. Además, nosotros los adultos al compartir lecturas con ellos, podemos ampliar las visiones de la realidad a las que tienen acceso a través de los medios de comunicación y la tecnología, y con esto garantizamos espacios de diálogo. La antropóloga Margaret Mead afirma que estos espacios deberán partir de la base de que ambas partes -adultos y jóvenes- comprendan que aun hablando el mismo idioma  a veces las mismas palabras significan distintas cosas ya que cada uno pertenece a una época y circunstancia histórica muy diferente. Pero que si ambos están dispuestos a escuchar y preguntar es posible el inicio de una larga conversación.


Así que los invitamos a compartir espacios de lectura y diálogo: en casa rodeados del amor y cercanía familiar y con nosotros en la biblioteca, en contacto con sus pares, una propuesta literaria amplia y un ambiente de reflexión y creatividad.


3 de marzo de 2014

Primer Espacio de Reflexión con familias en Xalapa, Febrero 2014

Los días 25 y 26 de Febrero, en  Xalapa, tuvimos el primer espacio de reflexión con familias del 2014.


En esta ocasión nuestro objetivo fue compartir con mamás y papás algunos de los conceptos relacionados con la lectura, desde los cuales, Bunko Papalote sustenta sus acciones dentro de los talleres con los niños.






Generalmente, solemos desarrollar nuestras reuniones con alguna lectura que nos parezca propicia para
compartir con mamás y papás.
Para esta reunión el libro que leímos fue:   ¡Me como esa coma! de José Antonio Millán. Un texto que, sin duda alguna, nos ayudó a reflexionar acerca de la importancia de utilizar las comas con la formalidad debida.



Las familias pudieron expresar cuál fue la página que más llamó su atención o que les generó alguna duda respecto al uso de la coma; y es que las ilustraciones de Emilio Urberoaga, hacen de este texto una revisión formal del lenguaje, pero de manera divertida y amena.

Los papás y mamás asistentes pudieron además dialogar en grupos pequeños acerca del sentido de la lectura en sus vidas, de los eventos que marcaron su acercamiento a la lectura y de las razones que los llevan a buscar un espacio como Bunko Papalote para sus hijos e hijas.

El tema estuvo a cargo de nuestra compañera Irene de Hoyos Parra quien abordó los aspectos literarios  de nuestra metodología enfocándose en lo que significa el acto de leer desde la mirada de Bunko Papalote y lo que implica ser lector o formar a un lector como parte del trabajo que realizamos dentro de los talleres de lectura con niños y jóvenes.

Esperamos que los papás y mamás que no pudieron asistir en esta ocasión a la reunión, puedan acompañarnos en las dos reuniones que quedan pendientes en este año 2014. Su presencia es importante porque nos permite dialogar y conocernos un poco más. Solo así podemos mejorar nuestro trabajo, generar una dinámica de escucha atenta y recíproca que beneficie a nuestra comunidad.

Aquí les compartimos algunos comentarios de las familias asistentes, agradeciéndoles su participación y entusiasmo.

-“(Asistir a las reuniones)  me ayuda a entender la dinámica y sentido de los talleres” (Marina, mamá de una niña de 3 años).

-“Me ayuda a escuchar a otros” (Andrea, mamá de un niño de 2 años).

-“Lo disfruto y aprendo, recuerdo qué significa Bunko Papalote en nuestras vidas” (Roberto, papá de un niño de 12 años y otro de 6 años).